Parral, 10 de Junio de 2011
Para gloria de Dios este es mi último testimonio:
Hace varios meses se me bloqueó la rodilla izq. y en Enero pasado, estando de paso en Valdivia, oramos con los amigos fraternos para que Dios hiciera un milagro y me sanara rápidamente.
Con el tiempo me he dado cuenta que en lugar de sanarme inmediatamente como yo lo esperaba, Dios tenía preparado un mejor plan para mi.
Pues bien, me he dado cuenta que como Dios conoce muy bien a cada uno de sus hijos, Él sabe cómo tratar con cada uno de manera diferente con el fin de que cada uno de nosotros crezca espiritualmente y avance a paso firme hacia el propósito que Dios ha diseñado para cada uno. En otras palabras, como Dios tiene un plan para cada uno, nos quiere ver llenos del Espíritu Santo, nos utiliza como instrumentos suyos y su voluntad es que demos fruto en abundancia, entonces Él hace su obra y muchas veces mediante modos diferentes a los que originalmente pensábamos. Los caminos del Señor son misteriosos y la obra de sus manos es perfecta.
Me explico:
Sabemos que en un segundo Dios tiene el poder de sanarnos de cualquier enfermedad.
Si yo hubiera sanado inmediatamente en Enero pasado, entonces hubiera seguido con mis viajes de negocios de un lado a otro y a un ritmo de trabajo que no me permitía tener todo el tiempo que yo deseaba para Dios; …para buscar más y conocer más a Dios a través de la lectura y reflexión de la Palabra de Dios, a través de la oración más frecuente, a través del dolor, etc.
En lugar de sanarme en un segundo Dios tuvo que mandarme un “tatequieto” por varias semanas o meses para lograr inmovilizarme y dejar de andar de un lado a otro, dando prioridad a otras cosas que son mucho menos importantes, en lugar de empezar a comer alimento sólido para avanzar en las cosas de Dios y así poder dar fruto conforme a la voluntad del Señor.
Resuena mucho en mi corazón aquella cita en donde Dios nos dice “Buscad primero el reino de Dios y su justicia y todo lo demás será dado por añadidura” y de verdad eso es lo que estoy viviendo en este tiempo.
Este tiempo que he estado en reposo y en tratamiento, ha sido un tiempo maravilloso porque ha sido muy edificante y de crecimiento espiritual. Dios me está permitiendo revisar toda mi vida y corregir muchos errores para no volver atrás sino avanzar.
En la medida que he ido buscando al Señor con Fe y confianza y al mismo tiempo he ido siendo obediente a sus preceptos y mandatos, Él se ha encargado de mis problemas, preocupaciones y necesidades; es decir, todo se ha ido dando por añadidura.
A modo de ejemplo, la semana pasada recibí un dinero que francamente no esperaba; sin embargo (y no es la primera vez que me sucede) muchas veces los recursos llegan en el momento preciso, en un monto preciso y desde donde menos lo espera uno. Estaba sin poder generar ventas ni recursos; sólo con gastos y cuentas por pagar; pero una vez más Dios me ha proveído de lo necesario para cubrir la cuota de la Universidad, pensión de mi hijo mayor, cuota comprometida en la Fraternidad, cuentas de casa, y hasta me alcanzó para cubrir el total del costo de la cirujía y el tratamiento de kinesoterapia.
Nada es mérito de uno sino que todo es obra del Espíritu Santo por medio de la gracia de Dios.
Cuando uno verdaderamente cree y espera en Dios, lo busca, le obedece y se abandona por completo sin preocuparse por nada sino sólo confiando en Él con todo el corazón, entonces le permitimos actuar y bendecirnos con lo que Él sabe qué es lo que necesitamos, porque es un Padre que conoce todo respecto a sus hijos que claman a Él
Un fraternal saludo,
Luis Alberto Luengo
Parral – VII Región