martes, 6 de marzo de 2012

REFLEXION-JUAN MORENO-QUILPUE

“EL HOMBRE SABIO JAMÁS ALARDEA”.
¿A quien no le gustaría ser un Gran Sabio? La respuesta es siempre afirmativa. Y es lógico, la sabiduría hace sentir al hombre “bien por dentro y bien por fuera”.El problema se centra en determinar lo que es la sabiduría y como emplearla, además la confusión que por lo regular se presenta entre poseer conocimiento, cultura, y tener sabiduría.
Una regla de oro es que “SI NO HAY TEMOR A DIOS NO HAY SABIDURÍA”.¿ Y cual es la razón para la validez de semejante afirmación? La respuesta es muy sencilla: LASABIDURÍA NO VIENE DEL CONOCIMIENTO, EN CONSECUENCIA VIENE DE LO ALTO, VIENE DE DIOS.
El orgulloso no puede ser sabio porque el orgullo se transforma mas temprano que tarde en egoísmo, y este impide el reconocimiento de los valores, de los principios y del esfuerzo de los demás. Esto lo conduce al autoaislamiento y a la exclusión de los otros.
El conocimiento y la ciencia son consecuencia de la sabiduría. El discernimiento es un talento, un don heredado de Dios, que nos permite analizar y comprender las diversas realidades y situaciones por las que tendremos que pasar y vivir. El libre albedrío nos permite decidir, y esta decisión será acertada en tanto y en cuanto este cargada de mayor sabiduría.
La paz acompaña al hombre sabio, de allí que los violentos nunca serán sabios, en virtud de que la violencia abusa del prójimo, lo sojuzga, lo humilla y lo somete. La sabiduría, por el contrario propende a la armonía, la tranquilidad, la igualdad y al reconocimiento al otro, porque si no¿ Como explicaríamos la enseñanza de nuestro Señor Jesucristo en la que se nos dice que amemos al prójimo como a nosotros mismos. Quien no promueva la igualdad no puede ser sabio.
La hipocresía aleja al hombre de toda posibilidad de alcanzar la sabiduría. Para esta, la verdad es centro de su esencia .El hipócrita es un mentiroso que se disfraza de hombre integro y autentico. Utiliza la verdad para manipularla, envolviéndola en mentiras para lograr ventajas para sí u otra persona, haciendo caer a su víctima en error y causándole graves daños. El sabio ondea la bandera de la verdad y por ella es capaz de dar su propia vida, actitud que el hipócrita en ningún caso podría asumir.
Es característica del sabio, la justicia que impregna todos sus actos. En cambio el hombre injusto como no tiene sabiduría vive de fracaso en fracaso, su vida espiritual es una tragedia, el vació, la culpa, un dolor interior indefinible, lo acompañará por el resto de su vida. La sabiduría es un imposible para el injusto, su proceder taimado, cruel y temerario lo mantiene bien lejos del buen juicio y por ende de la sabiduría.
Estos son algunas, muy breves reflexiones, sobre algunos elementos que debemos manejar para ser sabios. Pero lo más importante son las reglas que el mismo Dios nos dejó plasmadas en el Santo Libro, en La Biblia, y muy especialmente en el Libro del Eclesiástico, Capítulo primero, para alcanzar la sabiduría .Veámoslas: